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| Diario "Nueva Época" julio 1961 |
Además del Cementerio Municipal y el de ACILBA,
Avellaneda podría haber tenido un Cementerio Musulmán, cubriendo así en su
escasa superficie, las demandas trascendentes de las tres grandes religiones
monoteístas…
La idea, impulsada por la Asociación Yabrudense, era
utilizar, a tal efecto, un terreno fiscal (ya ocupado por algunas familias)
ubicado entre las calles San Carlos, Mansilla, Salcedo y Arredondo; en Villa
Gonnet, localidad de Wilde.
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| Terrenos que ocuparía el Cementerio Musulmán: San Carlos, Mansilla, Salcedo y Arredondo |
El proyecto contó con el visto bueno de la mayoría de los
Concejales quienes, el 7 de julio de 1961, aprobaron la ordenanza para su
construcción.
Sin embargo, el éxito burocrático chocó rápidamente con
la realidad, ya que los vecinos de la zona, en desacuerdo con la novedad,
comenzaron a moverse para evitar que comiencen las obras.
El 8 de octubre del ’61 se realizó un gran acto en la
intersección de Agüero y San Carlos, organizado por la Asociación de Amigos de
la Calle Cadorna Oeste, la Comisión Vecinal de Villa Porvenir, el Centro
Socialista Democrático de Wilde; y otras entidades de bien público. En ella no
solamente se manifestaron voces en contra de la propuesta, sino que también se
acordó una concurrencia masiva a la plenaria del Concejo Deliberante del 13 de
octubre, para decirle “No” al Cementerio.
El desenlace de la acción quedó descripto por el Diario
“Nueva Época” de la siguiente manera:
…”Ante una barra que colmaba las instalaciones del Concejo Deliberante de
Avellaneda, compuesto por vecinos de Villa Gonnet, se realizó la sesión del 13 del
actual, y en cuya oportunidad se discutió nuevamente la ordenanza del 7 de
julio (…). El debate fue largo e interesante, ya que cada uno de los bloques
políticos que componen el concejo emitieron su opinión, sumándose a ella el
Intendente Municipal (Atilio Fernández) por medio de un mensaje. Y la propia
sociedad islámica que pedía dejar sin efecto su solicitud.
Así terminó este nuevo episodio donde el pueblo ganó la batalla y ninguno
de sus autores quiso asumir la responsabilidad de haber votado a favor”…[1]
A instancias del bloque de la Unión Cívica Radical del
Pueblo, se decidió dejar las tierras en cuestión en manos de las familias que
las habían ocupado previamente, y vender las sobrantes a empleados municipales.
Como resultado, se formaron seis manzanas que, en la actualidad no guardan
ningún recuerdo de lo que podrían haber sido.
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